Fotolog, Facebook, Myspace, Youtube y los blogs, las aplicaciones más conocidas del internet actual, no sólo han revolucionado la informática, sino también el comportamiento de toda una generación. Pero los expertos creen que este cambio externo es sólo la manifestación de uno más profundo: hoy los navegantes contarían con un cerebro reorganizado, más integrado y cooperativo, que llegó para quedarse y desafiar las estructuras sociales.

Cerebro adolescente




Por CAMILA AMOR SARMIENTO Y CONSTANZA FLORES LEIVA



El 70% de los usuarios de las nuevas plataformas web son jó­venes que permanecen la mayor parte del día conectados a sitios como Myspace o Youtube. La pregunta es: ¿qué tanto influye esta con­ducta en su forma de pensar y el comporta­miento? La respuesta aún no es categórica, pero los expertos plantean que el desarrollo explosivo de estas tecnologías está condi­cionando la forma de actuar del cerebro de manera irreversible. "El sistema nervioso central organiza y reorganiza su funciona­miento y su operar de acuerdo a la inte­racción con el medio. La foto y el MP3 no son relevantes por sí mismos, sino que son herramientas de intercambio social", explica Miguel Arias, sicólogo y director de la con­sultora Divergente, que estudia el impacto de estas plataformas en la sociedad, junto con la sicóloga Macarena Pérez, diplomada en neurosicología y neurosiquiatría. Ambos plantean que el uso de estas plataformas multimedia, que contienen información emotiva, facilita la generación de ciertas co­nexiones neuronales.

La neuróloga de la Clínica Las Condes, Andrea Contreras, confirma que las tecno­logías 2.0 son un estímulo que podría mo­dificar la organización neuronal: "Como la persona necesariamente debe compartir en estas redes virtuales y nosotros los científi­cos sabemos qué parte realiza cada función, es fácil inferir qué zonas se activan". Pero en su opinión, aún falta estudiar el cerebro de más población para entender a cabalidad la reestructuración y conocer las otras áreas que adquieren relevancia en esta nueva forma de desenvolverse de los jóvenes.

Los especialistas creen que la conectividad ha determinado, de alguna manera, la actitud de esta generación. Sus exponentes, señalan, están siempre navegando o ha­blando por celular. Aunque no tienen una edad específica, generalmentea son ado­lescentes. Sin embargo, "la generación 2.0 no es una edad. Una abuelita con un blog también participa y funciona en una lógica distinta a la de sus pares", afirma Arias.



Cerebro 2.0: colaboración y empatía

Según los especialistas, estas nuevas redes neuronales se activan en determina­das zonas del cerebro, específicamente en el sistema límbico, encargado de dar las respuestas emocionales. Este fue durante años subestimado en lo relativo a la toma de decisiones. Pero por el comportamiento y las respuestas de los jóvenes, los neurocien-tíficos se dieron cuenta de que el sistema límbico ha adquirido protagonismo en su conducta, porque están en permanente con­tacto con experiencias emotivas propias o de los otros. "Así, se ha demostrado que las decisiones no sólo se centran en lo analítico, sino también en lo emotivo y en el contexto en que se toman", dice Miguel Arias.

¿Cómo el uso de nuevas tecnologías ge­nera nuevas redes neuronales?

Macarena Pérez explica que cada vez que aprendemos se generan conexiones nuevas. Al exponerse al contenido de las plataformas virtuales, como el de un fotolog, los jóvenes aprenden a reconocer el estado anímico de sus pares. Es el mismo fenó­meno que se da en el encuentro cara a cara, con la diferencia de que en la red se trata de un contacto con retroalimentación inmediata y además, con cientos de personas a la vez. Esto, según el sicólogo Arias, desarrolla enormemente la capacidad de empatizar de los adolescentes, relacionada precisamente con el sistema límbico.

Según Arias, también se favorece el funcionamiento más integrado de los he­misferios cerebrales y las experiencias holísticas. "La experiencia 2.0 potencia redes sinápticas a nivel de hemisferio derecho, asociado a la resolución de problemas y a la creatividad, lo que ha sido observado con técnicas de neuroimagen". Es así como las personas que funcionan con este nuevo cerebro 2.0 "aprecian cosas distintas, como la colaboración y la participación temá­tica por intereses. Se crean redes sociales que operan con la lógica de la conectividad, que exige elementos afectivos y de participación".

Por eso, explica el sicólogo, cuando la generación 2.0 se desenvuelve en el mundo está más abierta a relacionarse con nuevas personas sin temor y a trabajar en equipo. "La existencia y la mantención de un foto­log, por ejemplo, requiere de los pósteos y comentarios de otros. Todas las vivencias que se tienen adquieren un cariz más fami­liar. Pero esta generación no es colaborativa porque sí, sino que necesita a otro para ali­mentar sus páginas web". Pérez y Arias se­ñalan que por lo anterior, su razonamiento es más sofisticado y abstracto. No necesitan estímulos tan concretos. "Tienen un mayor poder de decisión porque son más autóno­mos y libres".

Bajo el antiguo esquema racionalista, sin embargo, el sistema educacional chileno ha formado a los alumnos. "El aprendizaje quedaba reducido a lo meramente cognitivo, pero con el nuevo cerebro se da una vivencia más global, que debe ser signifi­cativa para quien lo vive. Los papas de la generación 1.0 creen que los hijos pierden el tiempo cuando se meten a internet, pero no es así. Están aprendiendo mucho y además, se están socializando", explica Arias.

Con esta experiencia, dicen los especialis­tas, las personas 2.0 adquirirían la habilidad de monitorear su aprendizaje, generando el autodesarrollo, el automonitoreo y el auto­control. Es una nueva forma de pensar. "El cerebro nuevo se estimula más. Es sensible a experiencias que el cerebro 1.0 ni siquiera sabe que existen", comenta Pérez.

La neuróloga Andrea Contreras, por su parte, asegura que "hoy en día el cerebro adolescente funciona distinto al de una per­sona de 50 años. Esto se debe a que -por los múltiples estímulos que reciben- el apren­dizaje que realizan es mucho mayor que en épocas anteriores, o sea, su capacidad de co­nocer aumenta". Agrega que hoy los adoles­centes son mucho más resueltos, producen más ideas y tienen más recursos para llevar­las a cabo. "Son más productivos, creativos y tienen más iniciativa. También crean más proyectos y resuelven más cosas".

Pero no todo es miel en la web 2.0, ad­vierten los sicólogos. El riesgo es cuando se pierde el equilibrio de la vida y se empieza a vivir a través de estas aplicaciones, que únicamente deberían servir para comple­mentar los vínculos sociales cara a cara. Otro peligro es la disminución de la toleran­cia y la capacidad de manejar la frustración, pues esta generación se acostumbró a la respuesta inmediata de sus pares. "La ca­pacidad de espera, y la paciencia empiezan a ser cada vez menos entrenadas. Por el contrario, nos vemos en una sociedad más inmediatista, sobre todo en los jóvenes", sentencia Macarena Pérez.

La neuróloga también subraya lo rele­gada que ha quedado la parte física tras el auge de la computación. "Pero es una cosa por otra, lamentablemente", dice Contreras.

El especialista Arias agrega: "Más allá de las dificultades que pudiese generar, la web 2.0 debe entenderse como una oportunidad, tanto para las familias, como el sistema educacional, los medios de comunicación, la publicidad y los grupos económicos. Esta nueva generación piensa distinto, aprende bajo nuevas claves y entiende el consumo de una forma diferente"

Publicado Revista Ya, El Mercurio


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